SANTIDAD Y DEVOCION: UN RETO DE AMOR
EL CAMINO A SER SANTO: UN DESAFÍO DE AMOR
Analizando
un pequeño libro recomendado por un gran amigo y hermano en Cristo, que
considero un ejemplo a seguir, es menester para todo cristiano profundizar en
la espiritualidad y santidad cristiana, porque ya lo dice la Sagrada Escritura citando
el libro de Hb 12,14: “sin santidad nadie verá al Señor”, pues es así que se
engloban algunos aspectos que son importantes para iniciar el camino a la Santidad.
Se inicia con el discernimiento vocacional, ya que todo hombre esta “llamado” a ser Santo, pero no todos siguen la misma forma de serlo, unos son a través del Sacerdocio, otros como laicos consagrados, muchos más en la vida religiosa y otros en su matrimonio, trabajo, etc. Cuando en el Génesis Dios da el mandato donde “toda planta de fruto según su especie” (Gen 1,11-12) esta llamando a desarrollar una tarea hermosa, para la cual fue escogido, negarla es negarse a Dios y darle alabanza a través de su vida, de ahí que, según su estado, cada quien, con sus fuerzas y ocupaciones de gloria a Dios con su vida, también leemos en el catecismo de la Iglesia Católica con más precisión:
Entonces, es necesario el camino del discernimiento y la respuesta libre del hombre principalmente, claro está que la Iglesia en su caminar, es como una escuela que enseña paso a paso cuales deben de ser los caminos que cada uno en su “pequeña escuela doméstica” desarrolle, ejercite y aplique, no esperamos que la vida de un obrero de campo sea contemplativa como la vida de un monje cartujo, o que el monje tenga las ocupaciones de un obispo, sino mas bien, si se ejercita la vida diaria en la forma en que una pequeña abeja que saca su miel de las flores sin dejarlas marchitas, da fruto abundante y vivifica la plenitud de la fe en el cristiano dando en su vida esa tan añorada Santidad, ya que donde estemos podemos aspirar a esa perfección.
Entonces, finalizando la primera recomendación, tenemos que tener entonces (como resumen y conclusión) una libre y acertada respuesta, una respuesta a esa vocación que el Señor nos da para conocerle, amarle y servirle, esto ayudará mejor a que seamos como esa abeja que hace “dulce el amargo néctar” sin dejar “marchita esa flor” que seria la vida cotidiana, no en vano grandes Santos han visto en ello una gran ventaja y sobre todo, el que hayan escuchado los designios de Dios es un ejemplo que debemos imitar.
Fin de Primera Parte - Consejo 1
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