BREVE REFLEXIÓN DE LA NATIVIDAD A LA LUZ DE ALGUNOS PADRES DE LA IGLESIA
UNA REFLEXIÓN DE AQUEL QUE FUE, ES Y SERÁ DESDE ALGUNOS PADRES DE LA IGLESIA
LA NATIVIDAD - MOMENTO PROPICIO PARA HACERCE PEQUEÑO
San León Magno:
«Aquellos inicios que él asumió en el seno de la Virgen, los transfirió después a las fuentes bautismales. Dio al agua lo que había dado a la madre. Aquello que la potencia del Altísimo realizó en María cuando la cubrió con el Espíritu Santo, para que de ella naciera el Salvador, aquello mismo lo realiza en las aguas a fin de que el creyente se regenere» (Sermón 25, 5; PL 54, 209). «Por obra del Espíritu Santo nació él de una Virgen, y por obra del mismo Espíritu Santo fecunda también su Iglesia pura, a fin de que, a través del bautismo, dé a luz a una multitud innumerable de hijos de Dios, de quienes está escrito: Éstos no han nacido de sangre, ni de amor carnal, ni de amor humano, sino de Dios» (Sermón 12; PL 54, 355ss).
San Máximo Confesor:
«Jesucristo, siendo Dios por naturaleza, quiso hacerse hombre por una dignación de su amor … La Palabra, puesta sobre el candelero de la Iglesia… ilumina a todos los hombres» (Cuestión 63).
San Anselmo:
“Ahora, Señor, enseña a mi corazón dónde y cómo buscarte, dónde y cómo encontrarte… Deseando te buscaré, buscando de desearé, amando te hallaré y hallándote te amaré” (Proslogion, cap.I)
San Basilio
San Basilio decía a los fieles: «Dios asume la carne precisamente para destruir la muerte escondida en ella. Como los antídotos de un veneno, una vez ingeridos, anulan sus efectos, y como las tinieblas de una casa se disipan a la luz del sol, así la muerte que dominaba sobre la naturaleza humana fue destruida por la presencia de Dios. Y como el hielo permanece sólido en el agua mientras dura la noche y reinan las tinieblas, pero al calor del sol inmediatamente se deshace, así la muerte que había reinado hasta la venida de Cristo, en cuanto apareció la gracia de Dios Salvador y surgió el sol de justicia, “fue absorbida en la victoria” (1 Co 15, 54), al no poder coexistir con la Vida» (Homilía sobre el nacimiento de Cristo, 2: PG 31, 1461). El mismo san Basilio, en otro texto, dirigía esta invitación: «Celebremos la salvación del mundo, el nacimiento del género humano. Hoy quedó perdonada la culpa de Adán. Ya no debemos decir: “Eres polvo y al polvo volverás” (Gn 3, 19), sino: “unido a aquel que ha venido del cielo, serás admitido en el cielo”» (Homilía sobre el nacimiento de Cristo, 6: PG 31, 1473).
SAN ATANASIO
"Por otra parte, la Trinidad, también después de la encarnación de la Palabra en María, siempre sigue siendo la Trinidad, no admitiendo ni aumentos ni disminuciones, siempre es perfecta, y en la Trinidad se reconoce una única Deidad, y así la Iglesia confiesa a un único Dios, Padre de la Palabra." (De las cartas de san Atanasio, obispo (Carta a Epicteto, 5-9: PG 26, 1058. 1062-1066).
SAN HIPOLITO
"Sabemos que esta Palabra tomó un cuerpo de la Virgen, y que asumió al hombre viejo, transformándolo. Sabemos que se hizo hombre de nuestra misma condición, porque, si no hubiera sido así, sería inútil que luego nos prescribiera imitarle como maestro. Porque, si este hombre hubiera sido de otra naturaleza, ¿cómo habría de ordenarme las mismas cosas que él hace, a mí, débil por nacimiento, y cómo sería entonces bueno y justo? " (Del tratado de san Hipólito, presbítero. Refutación de todas las herejías (Cap. 10, 33-34: PG 16, 3452-3453)).
SAN EFREN DE SIRIA : Himno de Nativitate 11, 6-8
El Señor vino a ella para hacerse siervo.
El Verbo vino a ella
para callar en su seno.
El rayo vino a ella
para no hacer ruido.
El pastor vino a ella,
y nació el Cordero,
que llora dulcemente.
El seno de María
ha trastocado los papeles:
El que creó todas las cosas
las posee, pero en la pobreza.
El Altísimo vino a ella (María),
pero entró humildemente.
El esplendor vino a ella,
pero con vestido de humildad.
El que lo da todo
experimentó el hambre.
El que da de beber a todos
sufrió la sed.
El que todo lo reviste (de belleza)
salió desnudo de ella.

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