Sn. Juan Neuman, Obispo

San Juan Neuman



Nacio en Prachatitz, Bohemia, en 1811; estudió filosofía con los cistercienses; tres de sus cinco hermanos fueron religiosos. Llego a Estados Unidos en 1836 y fue ordenado sacerdote. Se destacó por su piedad, su celo y entrega misionera. Se hizo redentorista, superior y obispo de Filadelfia. Inició setenta "escuelas parroquiales" y fundó a las Hermanas Terciarias Franciscanas. La gente lo llamaba afectuosamente "nuestro pequeño obispo". Murió el 5 de enero de 1860; fue beatificado en 1963 y canonizado en 1977 por el papa Pablo VI.

Lecturas Bíblicas
1 Jn 3:22-24, 4,1-6
Salmos 2:7-8, 10-12
Evangelio Según San Mateo 4:12-17,23-25

Cuando oyó que Juan había sido entregado, se retiró a Galilea. (13)  Y dejando Nazará, vino a residir en Cafarnaúm junto al mar, en el término de Zabulón y Neftalí; (14)  para que se cumpliera el oráculo del profeta Isaías: (15)  ¡Tierra de Zabulón, tierra de Neftalí, camino del mar, allende el Jordán, Galilea de los gentiles! (16)  El pueblo que habitaba en tinieblas ha visto una gran luz; a los que habitaban en paraje de sombras de muerte una luz les ha amanecido. (17)  Desde entonces comenzó Jesús a predicar y decir: «Convertíos, porque el Reino de los Cielos ha llegado.» (23)  Recorría Jesús toda Galilea, enseñando en sus sinagogas, proclamando la Buena Nueva del Reino y curando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo. (24)  Su fama llegó a toda Siria; y le trajeron todos los que se encontraban mal con enfermedades y sufrimientos diversos, endemoniados, lunáticos y paralíticos, y los curó. (25)  Y le siguió una gran muchedumbre de Galilea, Decápolis, Jerusalén y Judea, y del otro lado del Jordán.


Reflexión

El Evangelio de Mateo me hace decir que muchas veces mi vida espiritual se encuentra lejos del territorio  de Galilea. Es decir, existen momentos en mi vida que me alejan de la experiencia de Dios en lugar de unirme a ÉL como lo sugiere el texto de hoy, solo Jesús puede sanar mis enfermedades, dar luz a mis sombras, esas sombras significan mi fragilidad humana y me conducen muchas veces a otros caminos que me alejan de la fe en Cristo, en todo momento debo recordar que el inmenso amor del Padre al entregarnos a su Hijo Jesucristo es porque me ha amado desde la eternidad, que quiere dar su luz en mi ser, que le descubra día tras día. Meditemos pues, también la vida del Bautista, pues evoca el destino de la muerte que tendrá Jesús en su Cruz, una entrega de amor insondable sin medida, que es dada por el mundo entero, la vida profética del Bautista  como precursor de la llegada del Salvador Universal no es de luto, es de una vida llena de ESPERANZA, seamos testigos de ese amor que nos da el Padre Eterno en su hijo. 

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