¡EL PROTAGONISTA ES CRISTO...NOSOTROS SUS TESTIGOS!

 EVANGELIO DEL DIA JN 1,29-34




Lecturas
Isaías 49,3.5-6
Salmo 39
1 Cor 1,1-13
Jn 1,29-34

(29)  Al día siguiente ve a Jesús venir hacia él y dice: «He ahí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.(30)  Este es por quien yo dije: Detrás de mí viene un hombre, que se ha puesto delante de mí, porque existía antes que yo. (31)  Y yo no le conocía, pero he venido a bautizar en agua para que él sea manifestado a Israel.» (32)  Y Juan dio testimonio diciendo: «He visto al Espíritu que bajaba como una paloma del cielo y se quedaba sobre él. (33)  Y yo no le conocía pero el que me envió a bautizar con agua, me dijo: "Aquel sobre quien veas que baja el Espíritu y se queda sobre él, ése es el que bautiza con Espíritu Santo." (34)  Y yo le he visto y doy testimonio de que éste es el Elegido de Dios.»

El Evangelio Según San Juan ubica de entrada al personaje principal mediante el verbo "venir" (erchomai), seguidamente, el texto le confiere a Juan Bautista la posibilidad de ser Testigo positivo y directo de Jesús para el lector. El testimonio de Juan tiene una afirmación importante y es reconocer a Jesús como "el cordero de DIOS que quita el pecado del mundo", comunica un título Cristológico que representa el carácter salvífico de Jesús (cordero = amnos), esta connotación esta acompañada de otra que le da toda la potestad para su misión y es que ese cordero es y le pertenece a DIOS, es dado por DIOS. Otra característica a distinguir es que el principal protagonista es Jesús, Juan se hace a un lado "porque existía antes que Juan Bautista", todo el texto del evangelio está en clave cristológica: el que camina hacia la cruz, es el mismo que siempre ha existido. Por último, hay que hacer incapie en la palabra "hombre" (aner). Ella no está en un uso indeterminado, sino que aparece para resaltar la dimensión de la encarnación de Jesús. En otras palabras, Él es el que ha existido desde siempre, pero a la vez, es el que se ha encarnado asumiendo la condición humana y nos enseña el camino para ser sus testigos fieles.

Dejemos pues el protagonismo a Cristo, que ÉL sea el protagonista de nuestra vida, sea el cordero que quite el pecado del mundo, dejemos que se quede con nosotros y fijemos la mirada en el Señor que viene como verdadero DIOS y verdadero HOMBRE.

Comentarios

Popular/Oraciones